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Experiencia enriquecedora. AppInventor + Muchachada Sana

Hay momentos en que por más que intentas hacer cosas y las haces, sientes que no te llegan a llenar, que no avanzas. Bueno pues este caso ha sido, justamente, al contrario.

En el mes de abril, se me dio la oportunidad de impartir unas charlas tipo masterclass en distintos institutos y colegios. El tema que nos ocupaba era “Android AppInventor” y mi trabajo constaba en hacerles una pequeña demo a los chavales de 15 y 16 años de dichos institutos.

Parece algo sencillo, más si eres docente, pero para una persona como yo que no se termina de explicar muy bien y que, además, se pone nerviosa con nada, era un poco como un reto.

Para empezar, y siendo sincera, no conocía esa plataforma y todo me venia de nuevo y muy grande. Poco a poco, y trasteándola, fui conociéndola y nos hicimos muy amigas la plataforma y yo y, ¡oye! es una pasada.

Pero lo mejor de todo no fue eso. Y os diré porqué: no lo fue, en primer lugar, porqué me llenó mucho mas el ver que confiaron en mi para desarrollar esa actividad, y eso es algo que siempre ayuda un poco a esa autoestima que no está siempre en los límites superiores. Sentirse útil.

Y, en segundo lugar pero no menos importante, la convivencia con esos chavales de la E.S.O. Esos que aun no saben por donde les cae la carga y que aun están en esa feliz etapa del “madre mía no se que hacer, si bajar al parque o quedarme jugando a la X-Box”. Yo hace tiempo que la pasé y andar por los pasillos de los institutos, mirar esos carteles de ánimo en las escaleras de los centros, esos gritos en los pasillos, esas miradas cómplices entre un chaval y una chavala… esa época tan grande y difícil de la adolescencia.

 

Pues ellos, que se interesaron (unos mas y otros menos) por lo que les decía. Esos que se preocupaban por como está el mundo o cómo puedo ganar dinero con App’s… Esos jovenzuelos son los que me han estado entreteniendo durante 3 semanas y me ha resultado una experiencia entre enriquecedora, grata y divertida, sin quitar el miedo de liarla, claro está.

Bueno, sin más, dar las gracias a quien confió en mi en su día, a los profesores de los distintos centros y esa persona que me ayuda moralmente todos los días. A ellos, gracias, entre todos me hacéis un poco mas grande cada día.

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